En los primeros nueve meses de 2025, el sector informal de la economía mexicana se consolidó como el principal generador de empleo, al sumar un millón 235 mil 214 nuevos puestos, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Este incremento representa el tercer mayor crecimiento desde que existen registros, solo por debajo de los datos observados en el mismo periodo de 2021, cuando se reportaron un millón 655 mil 556 nuevos empleos, y de 2011, con un millón 409 mil 646.
En contraste, el sector formal perdió 311 mil 903 puestos de trabajo en el mismo periodo, lo que refleja una tendencia contraria en la dinámica laboral del país.
Según el Inegi, la fuerza laboral mexicana, con datos al mes de septiembre de 2025, es de 60.3 millones de personas. De ellas, 27.2 millones cuentan con un empleo formal y 33.1 millones laboran en condiciones de informalidad. Esto significa que el 54.9 por ciento de la población ocupada en México trabaja sin acceso a seguridad social, servicios de salud, contratos o prestaciones laborales.
Del total de trabajadores informales, el 16.4 por ciento se desempeña en actividades agropecuarias; el 6.8 por ciento en trabajo doméstico remunerado; y el 53 por ciento en el sector informal propiamente dicho. Además, el 50.1 por ciento son asalariados que, en teoría, deberían contar con algún tipo de prestación.
El Inegi señala que, históricamente, los empleos formales han sido menores en número que los informales, tanto en términos absolutos como relativos. No obstante, desde 2005 se ha observado un proceso de transición de la población ocupada desde la informalidad hacia la formalidad.

En los datos más recientes, las mujeres registran mayores niveles de informalidad laboral que los hombres. Entre los hombres casados predomina la formalidad, mientras que entre las mujeres casadas prevalece la informalidad.
Especialistas han señalado que la informalidad laboral tiene implicaciones económicas y sociales importantes, ya que más de la mitad de los trabajadores del país no cuentan con derechos laborales.
De acuerdo con estudios del Fondo Monetario Internacional (FMI), la informalidad debilita la respuesta del desempleo frente a las variaciones del ciclo económico. Se observa que la informalidad tiende a reducirse en periodos de crecimiento y a aumentar en fases de bajo crecimiento, lo que sugiere que el empleo informal funciona como un amortiguador frente a las fluctuaciones económicas.

